2. Marco teórico y metodológico (versión ampliada con citas y referencias)¶
Este artículo articula tres tradiciones —salud pública ecosocial, economía política del desarrollo y sociología de la desigualdad y el riesgo— para interpretar los efectos multidimensionales de la pandemia. La premisa central es que los resultados sanitarios se coproducen con las condiciones económicas y sociales, en territorios concretos y bajo instituciones específicas.
2.1. Enfoque sanitario: determinantes sociales, biología encarnada y práctica colectiva¶
Desde Virchow (1848), “la medicina es una ciencia social, y la política no es sino medicina en una escala mayor”, subrayando la inseparabilidad entre organización social y resultados de salud. La tradición ecosocial de Krieger (2005) formaliza esta intuición: “nuestros cuerpos vivos cuentan historias sobre nuestras vidas” (p. 350), esto es, las trayectorias biológicas encarnan desigualdades materiales y simbólicas (embodiment).
La literatura de determinantes sociales identifica mecanismos por los cuales recursos, poder y estatus condicionan exposición, vulnerabilidad y capacidad de respuesta ante choques (Phelan & Link, 1995; Marmot, 2015). Marmot (2015) enfatiza que “la inequidad en salud no es inevitable; surge de las condiciones sociales en que las personas nacen, crecen, viven, trabajan y envejecen” (p. 19). En el mismo registro, Farmer (2003) muestra cómo estructuras de injusticia se traducen en “violencias estructurales” que deterioran indicadores sanitarios, y Canguilhem (1943/1991) recuerda que lo normal y lo patológico son categorías situadas históricamente.
Implicación: comprender COVID-19 exige leer contexto y territorio (servicios, empleo, vivienda, redes), no solo curvas epidemiológicas. En Córdoba y Río Cuarto esto implica incorporar capacidades del sistema público-privado, la red universitaria y el capital social comunitario.
2.2. Enfoque económico: inversión social y capital humano, Estado y ciclo¶
La economía provee dos marcos complementarios:
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Salud como inversión social. Para Stiglitz (2015; 2021) y CEPAL (2022), la salud es un bien público con retornos en productividad sistémica, cohesión y equidad. La pandemia “evidencia la necesidad de fortalecer el Estado de bienestar y la inversión social” (Stiglitz, 2021, p. 112). En términos de desarrollo, Sen (1999) define el progreso como expansión de libertades reales —entre ellas, el acceso universal a salud y educación—, mientras Raworth (2017) ubica la salud en el “anillo social” mínimo de una economía que sea compatible con los límites planetarios.
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Salud como capital humano. La tradición de Becker (1964/2007), Grossman (1972) y Lucas (1988) modela la salud como un activo productivo: “la salud puede verse como una forma de capital humano” (Becker, 1964/2007) y un “bien de capital durable … sujeto a depreciación” (Grossman, 1972, p. 225). Este lente ilumina la asignación costo-efectiva, incentivos y evaluaciones de impacto del gasto sanitario.
Con Keynes (1936) como trasfondo, se sostiene el rol estabilizador del Estado ante shocks (políticas IFE/ATP), reconociendo límites para transformar, por sí solas, estructuras productivas y segmentaciones del mercado laboral.
2.3. Enfoque sociológico: estructura, reproducción, riesgo y cuidado¶
La sociología permite conectar estructura y agencia. Durkheim (1897) muestra cómo la cohesión social y la regulación normativa inciden en fenómenos de salud colectiva; Bourdieu (1979) explica la reproducción de desigualdades mediante capitales y habitus; Castel (1995) conceptualiza la vulnerabilidad como debilitamiento de soportes laborales y relacionales.
En clave contemporánea, Beck (2016) define pandemias como riesgos globales que “trascienden fronteras nacionales, temporales y disciplinares” (p. 8), tensionando instituciones y conocimientos. Butler (2020) introduce la vulnerabilidad compartida como base ética de políticas del cuidado, útil para normar la priorización sanitaria cuando los recursos son escasos.
2.4. Diseño metodológico: fuentes, indicadores, unidad territorial y estrategia de análisis¶
Diseño: estudio mixto descriptivo-interpretativo con foco territorial (Argentina; Provincia de Córdoba; Región de Río Cuarto).
Fuentes: INDEC (pobreza, empleo), Banco Mundial (PIB), CEPAL, OPS/OMS (exceso de mortalidad), Ministerio de Salud, y publicaciones locales (UniRío/UNRC). Cobertura 2019–2024.
Indicadores: (i) económicos: PIB real y crecimiento, desocupación; (ii) sociales: pobreza por persona/hogar, informalidad; (iii) sanitarios: mortalidad y exceso de mortalidad; (iv) territoriales: densidad institucional (infraestructura hospitalaria, redes académicas), articulación interorganizacional.
Unidad analítica: país/provincia/región (Río Cuarto), con lectura comparada y énfasis en trayectorias (antes-durante-después del choque 2020).
Estrategia: (a) sistematización bibliográfica y marcos; (b) análisis de series y rupturas de tendencia (2019–2024); (c) triangulación con evidencia institucional local (articulaciones UNRC–Hospital Regional–Municipio).
Limitaciones: rezagos y revisiones de datos oficiales; heterogeneidad en definiciones y cobertura; inferencia principalmente descriptiva, no causal; escasez de microdatos territoriales para salud mental y control de crónicas.
2.5. Preguntas e hipótesis guía¶
P1. ¿Cómo se coproducen resultados sanitarios con condiciones económicas y sociales en Córdoba y Río Cuarto durante la pandemia?
H1. Mayores capacidades institucionales y capital social amortiguan mortalidad y deterioro de salud mental, condicionadas por estructuras productivas locales.
P2. ¿Qué combinación de enfoques —inversión social vs. capital humano— maximiza retornos sanitarios y de equidad?
H2. Un mix de universalismo en APS (bienes públicos) y criterios costo-efectivos (capital humano) mejora resultados en contextos con alta informalidad.
P3. ¿Qué dimensiones territoriales explican diferencias en recuperación pos-choque?
H3. La densidad institucional/académica y la diversificación productiva aceleran coordinación y resiliencia territorial.
Referencias (APA 7.ª edición)¶
Banco Mundial. (2025). GDP growth (annual %) – Argentina (NY.GDP.MKTP.KD.ZG). https://data.worldbank.org/indicator/NY.GDP.MKTP.KD.ZG?locations=AR
Beck, U. (2016). La sociedad del riesgo global. Paidós.
Becker, G. S. (1964/2007). Human Capital: A Theoretical and Empirical Analysis, with Special Reference to Education. University of Chicago Press.
Bourdieu, P. (1979). La distinción. Minuit.
Butler, J. (2020). The Force of Nonviolence. Verso.
Canguilhem, G. (1943/1991). Lo normal y lo patológico. Siglo XXI.
Castel, R. (1995). La metamorfosis de la cuestión social. Paidós.
CEPAL. (2022). Panorama Social de América Latina y el Caribe 2022. https://www.cepal.org/
Durkheim, E. (1897). El suicidio. Alianza.
Farmer, P. (2003). Pathologies of Power. University of California Press.
Grossman, M. (1972). On the concept of health capital and the demand for health. Journal of Political Economy, 80(2), 223–255.
Krieger, N. (2005). Embodiment: A conceptual glossary for epidemiology. Journal of Epidemiology & Community Health, 59(5), 350–355.
Lucas, R. E. (1988). On the mechanics of economic development. Journal of Monetary Economics, 22(1), 3–42.
Marmot, M. (2015). The Health Gap: The Challenge of an Unequal World. Bloomsbury.
Phelan, J. C., & Link, B. G. (1995). Social conditions as fundamental causes of disease. Journal of Health and Social Behavior, 35(Extra Issue), 80–94.
Raworth, K. (2017). Doughnut Economics: Seven Ways to Think Like a 21st-Century Economist. Random House.
Sen, A. (1999). Development as Freedom. Oxford University Press.
Stiglitz, J. E. (2015). The Great Divide. W. W. Norton & Company.
Stiglitz, J. E. (2021). The pandemic and inequality. Columbia University Press.
UniRío Editora / UNRC. (2022). Impactos locales de la pandemia (Gran Río Cuarto). Universidad Nacional de Río Cuarto.
Virchow, R. (1848). Report on the Typhus Epidemic in Upper Silesia.